-Teóricamente… ¡mucho!

Revisando los pronósticos de precios de varios conocedores de la materia me he encontrado con cifras muy disímiles. Algunos piensan que se mantendrá alrededor de US$5.000, mientras que otros anticipan que llegará hasta US$35.000. Inclusive unos pocos se aventuran a predecir que el bitcoin puede llegar a desplazar al dólar, caso en el cual el precio podría ascender a varios millones de dólares.

-¿Cuánto dinero puede perderse invirtiendo en bitcoins?

-¡Todo! Se trata de una moneda que depende única y exclusivamente de la decisión de seres humanos. Volubles seres humanos que pueden perder la fe en el mismo y retirarle su apoyo en muy corto tiempo. Por ello es importante no arriesgar en esta aventura más del dinero que se esté dispuesto a perder sin que le quite el sueño.

Ahora bien, desde el punto de vista macro: ¿Es posible que el bitcoin reemplace al dólar y se convierta en la moneda de intercambio global?

Pienso que sí es posible, pero no en su forma actual de alegalidad. Subrayo la palabra ‘alegalidad’, porque debo confesar que no la conocía. La aprendí de un lector, que muy amablemente comentó sobre el artículo anterior, haciendo énfasis en que el bitcoin no es ilegal sino alegal; es decir que no está regulado por ninguna autoridad; pero no está prohibido.

Las reglas que rigen la criptomoneda dependen de los usuarios, principalmente de sus anónimos creadores porque —entre otras cosas— aún no se sabe a quién o a quiénes corresponde el seudónimo de Satoshi Nakamoto.

Mi sospecha es que se trata de un  grupo de hábiles banqueros, profundos conocedores del sistema monetario, que contrataron a un equipo de supergenios en programación, capaces de desarrollar aplicaciones cada vez más complejas (blockchains) para sacar periódicamente al mercado nuevos bloques de la criptomoneda.

Los creadores de bitcoins, o mineros —como suelen llamarlos— están ganando miles de millones de dólares a costa de los adeptos de todo el mundo que adversan a los bancos y piensan que ahora sí apareció el paladín que les ayudará a derrotar al sistema financiero.

-¡Eso no ocurrirá!

Ni el bitcoin ni ninguna moneda podrá tener éxito por fuera del sistema financiero establecido. Pero sí podrá tenerlo infiltrándose en él. Algo que ya está ocurriendo; no exactamente con el bitcoin, sino con la tecnología que soporta al mismo, la tecnología «blockchain» (cadena de bloques) que es el verdadero hallazgo de Satoshi Nakamoto.

Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como grandes bancos del mundo ya se han interesado en la materia, y es posible que la involucren en sus operaciones. Se trata de un tema que está sobre el tapete, por cuanto el mundo financiero está en una encrucijada que debe resolver.

El Sistema Monetario Internacional (SMI) actual está llegando a la obsolescencia. Las monedas de reserva (el dólar, el euro, el renminbi, la libra esterlina y el yen) están perdiendo su rol como monedas dominantes, y el mundo financiero está en la búsqueda de reemplazo.

El bitcoin, en su forma actual, no tiene cabida en el nuevo sistema por su falta de soporte, tanto oficial como material. Cualquiera que sea la nueva moneda de referencia tendrá que ser respaldada por las autoridades financieras globales, y por un activo real, que posiblemente será el oro.

Algunos lectores que comentaron el artículo anterior argumentan que el bitcoin es tanto o más seguro que el oro. La verdad es que no son comparables, puesto que el primero es un elemento de forma, y el segundo de fondo. Sin embargo pueden ser complementarios.

En conclusión:

El candidato más opcionado para detentar la función de nueva moneda de referencia global es el DEG (Depósitos Especiales de Giro), una moneda virtual creada por el FMI hace más de 45 años. Por ahora no tiene nada que ver con el bitcoin, pero dado el interés que el FMI ha mostrado en la nueva tecnología, pienso que al final del camino podremos encontrarnos con un DEG respaldado por oro, y que haga uso de la tecnología “blockchain”.

También sería posible que las autoridades del FMI decidieran  asignarle el nombre de «Bitcoin» a la nueva moneda de referencia, por cuanto este tiene mucho más agarre que DEG o «Derechos Especiales de Giro». Sería una manera de rendirles homenaje a los creadores de la fantástica tecnología «blockchain».

Pero ese nuevo bitcoin tendría muy poco que ver con el actual. Por lo tanto las probabilidades de que la criptomoneda adquiriera los altos precios de los que hablaba al principio de este artículo son muy remotas.

Una última recomendación para los fanáticos del bitcoin: si están realmente interesados en el tema, no como simple especulación momentánea sino como una actividad estable y bien remunerada, involúcrense en la tecnología «blockchain». Se trata de un verdadero hallazgo que moverá la economía global y que abrirá enormes oportunidades de negocios, no solo en el área financiera sino en todas aquellas que hoy en día requieren de un intermediario o un notario. Hablamos de  un campo que está en pañales, así que las oportunidades son inmensas.

Desafortunadamente yo no cuento con la pericia necesaria para incursionar en ese terreno, así que seguiré trabajando con productos tangibles. Lo mío es el oro y sus derivados. En esa área sí soy experto, y puedo ofrecer asesoría a quien la necesite.

Aprovecho nuevamente este espacio para informar a mis apreciados lectores que mi nuevo libro «EL TESORO ESTÁ EN EL ORO», el cual es una guía práctica para invertir en el precioso metal, que se encuentra en la librería Nacional y en Amazon.

Rigoberto Puentes,