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Finanzas y ¡estrés!

Lo sabemos… Todos sufrimos de estrés en algún momento. En este tiempo de virus, pandemias, confinamientos, malas noticias y temor por la salud, se ha exacerbado.

 

Para unos, ocurre al acudir a una entrevista de trabajo, o antes de hablar en público, o en esa primera cita…  El estrés puntual puede beneficiarnos, pues es capaz de impulsarnos a realizar actividades necesarias; es valioso si nos encontramos al frente de un vehículo que podría atropellarnos o si nos hace evitar un callejón oscuro.

 

Los episodios breves de estrés trastornan el funcionamiento del organismo; sin embargo los síntomas desaparecen cuando el episodio cede. Pero el estrés que puede salvarnos la vida en un momento dado se convierte en enemigo mortal cuando se extiende en el tiempo. Así que el dañino, el peligroso, el que debemos evitar, es el estrés prolongado; el que puede estar presente casi permanentemente. Los síntomas más comunes son: 

  • Depresión o ansiedad
  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Indigestión
  • Sarpullidos
  • Disfunción sexual
  • Palpitaciones rápidas
  • Nerviosismo

El estrés a largo plazo eleva la presión sanguínea, produce gastritis y úlceras en el estómago e intestino, disminuye la función renal, causa sudoraciones, agotamiento. Dolencias que —literalmente— dañan nuestra calidad de vida. 

Cualquier suceso que genere una respuesta emocional puede causar estrés. Esto incluye tanto situaciones positivas (nacimiento de un hijo,  matrimonio) como negativas (pérdida del empleo, Covid-19, muerte de un familiar). El estrés también surge por irritaciones menores, como esperar demasiado en una cola o en el tráfico. Situaciones que provocan estrés en una persona pueden ser insignificantes para otra, y el estímulo causante puede ser real o percibido como tal.

 

Una de las causas comprobadas y más comunes de estrés es la situación financiera. ¡Nuestras finanzas!  Ya sea una situación puntual (quiero cambiar mi carro y ahora no puedo) o una prolongada (el futuro de mi familia puede verse afectado por mi precaria situación económica).

¿Qué podemos hacer para reducir el estrés?

  • Reconocer el problema.  
  • No preocuparnos acerca de las cosas que no pueden controlarse, como el clima.
  • Hacer algo acerca de las cosas que sí pueden controlarse.
  • Prepararnos lo mejor posible para sucesos que sabemos que pueden ocasionarnos estrés. 
  • Esforzarnos por resolver los conflictos con otras personas.
  • Delegar responsabilidades.
  • Aprender a decir NO a los compromisos que no podamos cumplir.
  • Pedir ayuda a amistades, familiares o profesionales. 
  • Fijarnos metas realísticas en el hogar y en el trabajo.
  • Hacer ejercicio.
  • Meditar.
  • Tratar de abandonar las actividades que causan estrés, con ayuda de  deportes, pasatiempos y unión con la familia.  
  • Tratar de ver un cambio como un desafío positivo, no una amenaza.
  • Las grandes metas dividirlas en pequeños pasos.
  • Dedicar una parte del día a alguna actividad de ocio sin remordimientos: leer, ver una serie o película, practicar deporte, escuchar música… Importante separar tiempo para la familia y amistades (así sea virtualmente).
  • No recurrir a falsas ayudas como alcohol o drogas. Eso aumenta los problemas. Disminuir el consumo de tabaco, café, exceso de grasas y azúcar. 
  • La solución para el estrés causado por problemas económicos es la EDUCACIÓN FINANCIERA. Aprendamos al respecto, leamos, atendamos cursos, sigamos los pasos de la planificación financiera personal.
Finanzas y ¡estrés!