Por segunda semana consecutiva los inversionistas independientes mantienen el optimismo. Algunas razones para ello pueden ser:

1. Los inversionistas piensan que el mercado ya digirió las malas noticias: los precios de las acciones se mueven más por expectativas que por realidades. Cuando estas últimas son precedidas por abundante información futurista, los inversionistas tratan de anticiparse a los acontecimientos y compran o venden, dependiendo de si estos son positivos o negativos. Todo pareciera indicar que eso es lo que está ocurriendo en la actualidad. La recesión europea, la desaceleración china, los bajos rendimientos de las corporaciones, el eminente acantilado fiscal, el techo de la deuda, etc., ya no son noticia y por lo tanto ya no afectan el sentimiento de los inversionistas.

2. El reporte preliminar del PIB de los EE.UU. en el segundo trimestre superó por 0.3% (2% vs. 1.7%) los resultados esperados por los analistas. La importancia de esta cifra está principalmente en que los inversionistas lo asumen como el indicio de una franca recuperación de la economía.

3) El repunte del sector de la construcción ha traído renovado optimismo. Además las expectativas positivas se han visto reforzadas con la devastación causada por el huracán Sandy, puesto que muchos analistas ven en la reconstrucción una nueva fuente de negocios para el sector.

4. Por último, un hombre en el que todos creen, Warren Buffett, declaró que él estaba muy positivo con respecto al desenvolvimiento de la economía de los Estados Unidos, particularmente con el sector inmobiliario.

Conclusiones: Mientras que los inversionistas independientes se muestran optimistas, los inversionistas institucionales se mantienen en una línea neutral. Pienso que mantendrán esa posición hasta que se definan las elecciones, el acantilado fiscal y el techo de la deuda.