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La figura 1 muestra el comportamiento usual de los ingresos de una persona durante toda su vida. Éstos crecen con la edad. Al principio con alta aceleración y luego más pausadamente, hasta alcanzar su tope máximo alrededor de los 45 ó 55 años. Posteriormente empiezan a declinar.

Los ingresos son la base sobre la que descansa la Planificación Financiera Personal. Dado que éstos se reciben y se miden en metálico, algunos lectores probablemente esperaban que el gráfico mostrase cifras, pero esto no es posible a nivel general, por cuanto las variaciones son inmensas de región a región, aun dentro del mismo país. La cantidad con la cual se puede tener una calidad de vida confortable en una zona puede estar lejos de ser suficiente en otra. Sin embargo, el comportamiento relativo de los ingresos, en relación con la edad, es similar en todas partes. Veamos lo que muestran algunos parámetros estadísticos, para que usted pueda hacer sus propios cálculos.

  • El tope del ingreso (45 – 55 años) es aproximadamente 2.5 veces el obtenido a los 25 años.
  • Las entradas durante el retiro están alrededor del 60% del tope máximo. Los datos anteriores son a valor constante, es decir descontando la inflación.

Los datos anteriores son a valor constante, es decir descontando la inflación. Tenga en cuenta, sin embargo, que ingresos elevados no son, necesariamente, sinónimo de alta calidad de vida. Para lograrla es necesario considerar la otra parte de la ecuación, los egresos. El ciclo de éstos es similar al de las entradas. Al poco tiempo de iniciar nuestra vida laboral entramos en la etapa de formación de la familia, con las necesidades que ésta conlleva: la compra de los bienes esenciales, la educación de los hijos, los seguros, la vivienda, la creación del fondo de ahorro para emergencias y retiro; y, por supuesto, ¡los impuestos!

La planificación nos ayuda a mantener el balance entre ingresos y egresos, de forma tal que podamos disfrutar de una calidad de vida confortable en el presente y consolidar una base financiera firme con miras a seguir manteniéndola en el futuro, cuando el ingreso por trabajo deje de fluir.

El crecimiento de la riqueza de los auto-privilegiados no se mide en dinero sino en los activos que el mismo puede proveer para mantener una confortable calidad de vida: educación, seguros, vehículos, casa, vacaciones, fondo de retiro, etc.